
América · Argentina → Alaska
De Ushuaia a Alaska en solitario, cruzando el continente entero de sur a norte.

Motoviajero español recorriendo el globo. 83 países y sumando. Segunda vuelta al mundo en curso.
Mi historia con las motos comienza como la de muchos: con la oposición familiar y la necesidad de buscarme la vida para poder montar. Mi primera moto la conseguí con el dinero de trabajar en un taller, era una moto destrozada por un accidente. La segunda también. Y así, entre chatarra y paciencia, fui forjando lo que hoy es una vida entera dedicada a las dos ruedas.
Más de veinte motos han pasado por mi garaje a lo largo de los años. No todas han sido viajeras, pero todas han tenido una historia que contar. He tenido clásicas y antiguas que conservo con cariño, trail modernas y de competición de enduro; he viajado en moto china por África y he dado dos vueltas al mundo con dos japonesas maravillosas. También he tenido algún contratiempo como el continente americano donde la moto no aguantó el viaje. Cada una tiene su personalidad y su propósito, y todas me han enseñado algo distinto.
Restaurar motos antiguas se ha convertido en una de mis grandes pasiones. Empiezo un proyecto, le devuelvo la vida a una pieza olvidada y, cuando termino, ya es imposible desprenderme de ella. Por eso mi colección no para de crecer. Cada moto es un trozo de historia que he rescatado con mis propias manos.
Pero si hay algo que realmente define mi vida, son los viajes. Vivir en Canarias ya es de por sí un reto logístico. Pero yo soy terco, cabezón y tengo las ideas muy claras. Esa tozudez me ha llevado a acumular una experiencia que pocos pueden presumir.
He recorrido 83 países sobre dos ruedas. En solitario, siempre. Sin patrocinadores, sin equipos de apoyo, sin redes de seguridad. Solo yo, la moto y el camino. Esto no lo pueden decir muchos "grandes viajeros" que se anuncian por doquier…
El gran salto llegó en 2010, cuando crucé América de Argentina a Alaska. 25 países, casi 50.000 kilómetros, ocho desiertos de arena, uno de sal, 300 repostajes, 14 averías, temperaturas que iban desde los −6 °C hasta los +44 °C. Dos entrevistas en radio, cuatro en televisión, ocho en prensa, siete publicaciones en la revista Motociclismo, un premio, más de 900 ciudades cruzadas, 7.000 fotos y 500 vídeos. Y lo que parecía mentira: cero caídas. También hubo momentos duros: dos intentos de robo, un secuestro de la moto, tres veces obligado a dar la vuelta por condiciones climatológicas adversas, y una enfermedad que puso a prueba mi resistencia. Pero cada obstáculo superado se convirtió en una lección más en mi mochila de aprendizajes.
Ese mismo año, recién llegado de América, me fui a Grecia y recorrí el sur de Europa en 23 días con la BMW F800GS. En 2012, un viaje por Senegal y Gambia con una moto china de 125cc me demostró que no hace falta una gran cilindrada para vivir una gran aventura. En 2014 batí un récord absoluto que aún se conserva: recorrer las siete islas Canarias con todos sus municipios en tres días y medio. Y en 2015 llegó la primera vuelta al mundo en solitario con mi Suzuki V-Strom: 36.000 kilómetros, 14 países, un desierto cruzado, 190 repostajes, 15 entrevistas, dos reconocimientos y 11.200 fotos para recordar siempre.
Ahora, en 2026, estoy inmerso en mi segunda vuelta al mundo. He cruzado ya 22 países y más de 20.000 kilómetros. Mi Suzuki V-Strom 2025 me está acompañando en esta travesía que comenzó en España y tiene como meta Australia, para luego seguir dando la vuelta al planeta. Sin prisas, sin plazos fijos, dejando que el viento y el camino decidan.
Y en todos esos viajes he dormido en pueblos perdidos, he compartido mesa con familias que no tenían nada y me lo han dado todo, he aprendido a reparar la moto con alambre y maña, y he entendido que el idioma universal no son las palabras, sino la sonrisa y la disposición a ayudar.
Hoy, después de tantos kilómetros, tantos países y tantas historias, sigo sintiendo la misma emoción cada vez que enciendo una moto. No lo hago por fama, ni por dinero, ni por reconocimiento. Lo hago porque es lo que me hace sentir vivo. Porque en la carretera encuentro respuestas que antes no había encontrado. Porque cada viaje me cambia y me transforma en una versión mejor de mí mismo.
Esta web es el diario de esa vida en movimiento. Aquí encontrarás crónicas de viajes, reflexiones de carretera, consejos para futuros viajeros y, sobre todo, la prueba de que los sueños, por muy locos que parezcan, se pueden cumplir si se empuja el manillar hacia adelante y no se suelta.
Bienvenido a mi mundo. Bienvenido a mi camino.


De Ushuaia a Alaska en solitario, cruzando el continente entero de sur a norte.

Sur de Europa de punta a punta en 23 días con la BMW F800GS.

Aventura africana con una moto de 125 cc: arena, pistas y cero averías.

Senegal, Marruecos, España, Europa, Rusia, Mongolia y Japón; después Alaska, la costa oeste, México y Florida.

España rumbo a Australia con la V-Strom 650 XT. El viaje sigue abierto.
Primeras salidas largas por el norte peninsular.
30 días recorriendo España de punta a punta.
Ruta por el sur peninsular.
Entrenamiento y pruebas de la Transalp para el gran viaje americano.
Última puesta a punto antes de cruzar el charco.
25 países · 49.730 km · 198 días · 8 desiertos de arena · 1 de sal · 14 averías · 4.844 m de altitud máxima · −6 °C a +44 °C · 28 cruces de frontera · 0 caídas.
14 países europeos y 8.800 km en 23 días.
Aventura africana con una moto de 125cc cedida por el importador.
Récord absoluto que aún conserva.
14 países · 36.000 km · 80 días · 1 desierto cruzado · −4 °C a +48 °C · 4 averías · 0 pinchazos · 15 entrevistas.
Por el momento 22 países y más de 20.000 km. España → Australia y vuelta al mundo.
Moto que me regalaron unos amigos pensando que no serviría. La reparé y la utilicé para ir a la universidad durante 4 años. Invierno, verano, lluvia, viento, calor o frío… La regalé cuando terminé mis estudios.
Comprada de segunda mano, la moto que "estaba de moda" y que pronto tuve que vender.
La moto de mi padre, el cual ni la utilizaba, así que a mí me tocaba mantenerla para poder usarla. Era de 4ª o 5ª mano…
Comprada chocada, mi verdadera primera moto. Mi sueño hecho realidad. La tuve que vender para poder comprar la siguiente moto.
La primera moto que pude comprar nueva, con un préstamo a muchos, muchos años. La vendí cuando pensé que no seguiría montando en moto.
Motito utilitaria, regalo de cumpleaños. Me duró muy poco.
La utilicé para mi primer viaje "serio": América desde Argentina a Alaska. Su mecánica fue un desastre, pero aún la conservo.
Comprada de segunda mano. Aún la conservo.
Comprada nueva para aprender a llevar motos por off-road. Una locura de moto, pero ¡qué divertida! La tuve 6 años.
La moto que más me ha sorprendido. Apenas costó 700 € y con ella recorrí parte de África sin un solo problema mecánico. Aún la conservo.
Comprada en una subasta de motos con 14.000 km. Perteneció a estamentos oficiales y se utilizaba en desfiles. Un sueño de moto que aún conservo.
Comprada totalmente destrozada. Hoy en día como nueva. Aún la conservo.
Comprada y restaurada. Una historia increíble la de cómo conseguí esta moto. Aún la conservo.
Igual que la anterior: comprada y restaurada. La conservo.
La mejor moto que he tenido, sin ninguna duda. Dio mi primera vuelta al mundo sin ni siquiera "estornudar". Por supuesto que la conservo.
Comprada en un almacén en USA. Restaurada hasta el último tornillo. La conservo.
Historia para olvidar. La compré nueva y dio tantos problemas mecánicos que la vendí a los 3 meses con 2.000 km. ¡Nunca más!
Comprada para entrenar mientras preparaba la moto con la que iba a dar la segunda vuelta al mundo. La conservo.
Dando la segunda vuelta al mundo. Sin un solo problema hasta el momento.
La última incorporación al garaje. Lista para nuevas aventuras.